Pintar es lo único que se me ocurre que podría hacer toda la vida y no me llegaría a aburrir jamás. Es mi ansiedad.
Cuando la obra surge en mi cabeza, no sé como va a ser cuando esté finalizada. En el proceso me dejo llevar: manchas, pinceladas rápidas, empastes… Intento ir descubriendo algo nuevo a medida de que avanzo, alguna sensación que no esperaba.
En mi obra trabajo mucho con mis emociones, y aunque el significado pueda ser libre, intentó que estas se transmitan tal y como yo las interpreto. Para ello juego mucho con el color y las formas, con deformar la faceta humana y resignificar lo común y lo cotidiano.
Mi mejor manera de aprender es conocer y ver obra de otros artistas, célebres o desconocidos, antiguos o actuales. Ya sea por técnica, por concepto, por expresión, siempre sacas algo para ti, creo que es de las mejores cosas que tiene el arte, que es una experiencia en común y algo sumamente individual a la vez.